
Cuando pensamos en la llegada de un bebé a casa, lo primero que nos viene a la cabeza es que hay que comprar una cuna, un cambiador y una hamaquita para el bebé.
Esto va pasando de generación en generación y ya está, no nos cuestionamos si debe ser así, o si hay algo más que nuestro bebé necesite durante sus primeros meses de vida.
Pues bien, existen una serie de psícologos, pedagogos, médicos y científicos, que desde sus disciplinas han estudiado el desarrollo del ser humano desde su nacimiento para entender la manera en que las personas se desarrollan y aprenden mejor. Todo ellos coinciden en un mismo punto:
El correcto desarrollo de la motricidad durante los primeros meses, es fundamental no sólo para el desarrollo físico, sino también para el desarrollo cognitivo, personal y socio-afectivo
Entonces uno de nuestros principales objetivos como padres ha de ser permitirles este correcto desarrollo motor.
Debemos adecuar el entorno y elegir los muebles y accesorios que necesite nuestro bebé pensando en este fin. Y ahora bien…
¿Cómo hago en casa para no entorpecer este desarrollo?
Ya hablábamos de esto en otro artículo » 3 IDEAS PIKLER PARA PONER EN CASA» y es que Emmi Pikler fue una de estas pedagogas interesadas en el correcto desarrollo de los niños.
Pero hoy vamos a ampliar un poco más sobre el tema y de cómo debemos adecuar la casa durante los primeros meses de nuestro bebé.
Lo que vamos a ver
¿PORQUÉ EL DESARROLLO MOTOR VA UNIDO A OTROS DESARROLLOS?
Laura Raquel Martín Coarasa, educadora social, psicopedagoga y experta en neuropsicología y educación nos lo explica así:
Desde bebés, los patrones básicos de movimiento comienzan por movimientos simples de partes de cuerpo aisladas, como puede ser el movimiento de una mano, un pie, un brazo, una pierna, el cuello, etc.
Estos movimientos están controlados por el tronco encéfalo y se producen de forma involuntaria.
Conforme se va alcanzando el año de vida, los movimientos pasan a hacerse para y por un fin. Es donde entran en juego el cerebelo y posteriormente el neocórtex. El bebé será capaz de arrastrarse, gatear y andar. Además de esto, son necesarias otras funciones llamadas vestibulares, que se relacionan con el equilibrio y las distintas posiciones del cuerpo en un eje vertical y horizontal. Entonces será capaz de balancearse, rodar o hacer la voltereta.
Posteriormente, se va desarrollando un movimiento mucho más complejo y al unísono de varias partes del cuerpo en conjunto. Es lo que comúnmente se conoce como coordinación entre el tren superior y el inferior.
Todos estos movimientos neurotróficos, vestibulares y de coordinación son los que controlan los pediatras cada vez que llevamos a nuestro peque a una revisión.
De esta forma, cuando un niño adquiere todos los patrones de movimiento de forma adecuada, su cerebro estará preparado para atender el resto de áreas y tareas dedicándole todos los recursos disponibles, puesto que estos movimientos pasan a estar automatizados y contralaterales.
Sin embargo, cuando un niño presenta dificultades en éste área, la motriz, puede llegar a presentar problemática a nivel cognitivo y por ende, problemas de aprendizaje, puesto que muchas de las funciones cerebrales deberán dedicarse a desarrollar otra función que no es la suya, esto es, el córtex prefrontal estará encargado de mantener la postura, la cabeza, el equilibrio, etc. (ya que no se han automatizado), y consecuentemente dispondrá de menores recursos cognitivos para enfrentarse a las tareas escolares.
Además, si no se realizan de forma contralateral, el procesamiento será mucho más lento, ya que las vías no están bien desarrolladas de forma cruzada y la información deberá viajar primero a un hemisferio cerebral y luego al otro. Esto es, el camino será mucho más largo y no estará bien construido.
¿QUE CAMBIOS NECESITO HACER EN CASA PARA AYUDAR AL CORRECTO DESARROLLO MOTOR DE MI BEBÉ DURANTE LOS PRIMEROS MESES?
Para ello, vamos a recurrir al «Movimiento libre» de Emmi Pikler y al «Ambiente preparado» de María Montessori que tantos beneficios han probado en el desarrollo motor del bebé. Aplicar sus técnicas ambientales en casa, nos asegura ofrecer un entorno positivo a nuestro peque.
1.- PROTEGER LA CASA
Debemos proporcionarle un espacio seguro, donde el niño pueda moverse a sus anchas, coger y tocar todo aquello que se encuentre sin el constante «no toques eso» de los padres.
Y si, ha llegado el momento de hacer pequeños cambios en nuestra preciosa casita de solteros:
- Retirar objetos peligrosos, punzantes o de valor.
- Proteger esquinas, puertas y enchufes.
- No dejar ventanas abiertas a las que puedan llegar.
- Anclar los muebles a la pared.
Tu hijo debe sentirse seguro en casa, lo suficientemente tranquilo para sentir que no hay peligro y poder dedicarse a explorar. Los padres/cuidadores también deben estar tranquilos para transmitirle esta seguridad.
En general, el suelo va a ser la clave del desarrollo de tu hijo, por lo tanto, debemos acondicionar el suelo y crear un espacio agradable y en parte diáfano en el que puedan moverse a sus anchas.
2.- MONTAR UN RINCÓN SENSORIAL
Como decía, toda la casa debe ser segura y el niño debe poder explorar sin peligros, pero además para los primeros meses montaremos una Rincón Sensorial.
El rincón sensorial es un espacio seguro donde colocaremos al bebé «para que por sí solo», vaya alcanzando todas sus fases de motricidad.
Debemos tener en cuenta que mientras el bebé esté en esta zona debe estar siempre acompañado, por lo que un lugar idóneo para colocarlo puede ser el salón o zona de la casa donde más tiempo pasemos.
También podemos colocar este rincón en su dormitorio durante los primeros meses, cuando el bebé pasa gran parte de su día durmiendo (o por lo menos eso dice la teoría, no fue en mi caso) y aprovechar los momentos en los que esté despierto para colocarlo en el Rincón sensorial. Conforme más tiempo pase despierto, podemos cambiar esta zona en el salón.
Cada niño es un mundo, así que lo más seguro es que tengas que ir haciendo cambios sobre la marcha según las necesidades de tu peque.
¿En qué consiste este rincón sensorial?
Cómo recomienda la pedagogía Pikler, debemos dejar al bebé siempre boca arriba y sobre una superficie suave y cálida pero firme.
Podemos empezar en el suelo (ahora veremos como acondicionarlo), pero si notas que tu bebé está incómodo (para muchos bebés al principio el suelo es una superficie muy grande), puedes empezar en la cama o en el sofá y cuando empiece a darse la vuelta (alrededor de los 3 o 4 meses) entonces si que habrá que ponerlo en el suelo.
Hay que ofrecerle un suelo confortable y cálido para que el niño este cómodo: una alfombra, unas losetas de gomaespuma o un tatami le dará calidez. No debe ser demasiado blando, ya que una superficie demasiado blanda dificultaría sus movimientos.
Una característica fundamental es que debe ser lavable o de fácil limpieza. También que no se arrugue ni se deslice para no entorpecer sus movimientos.
Tanto la pedagogía Pikler como la Montessori, recomiendan que la alfombra sea en tonos claros, suaves y que no tengan estímulos táctiles, visuales y sonoros, que no despiste del propio movimiento u objetos que se están explorando.
¿Qué pongo en la alfombra?
Al principio, cuando el bebé aún no se da la vuelta podemos servirnos de los arcos para colgarle distintos estímulos visuales.
Los móviles de Montessori está pensados según el desarrollo visual del niño y es una buena opción. Es importante saber que colores y formas ve distingue nuestro bebé durante los primeros meses de vida para elegir los móviles más adecuados, si no, posiblemente compremos unos móviles monísimos que sólo veamos los adultos.
Para esto puedes leer el artículo «CÓMO PINTAR LA HABITACIÓN DEL BEBÉ» y ver que colores y formas son las mejores para el correcto desarrollo visual del bebé.
Cuando el bebé ya se dé la vuelta por si solo, debemos colocarle materiales siempre a su alcance, sin exceso y adecuados a cada etapa. Materiales fáciles de manipular, que puedan llevarse a la boca y que no necesiten de la ayuda de un adulto.
Cuando el bebé ha aprendido a darse la vuelta y está boca abajo, pondremos los materiales a su alcance. Cuando empiece a reptar, los pondremos un poco más alejados para que vaya a buscarlos y sólo cuando empiece a gatear los podremos poner en cestas bajas alrededor de la alfombra. El bebé tiene que ir a buscar aquello con lo que quiere entretenerse.
Respecto a esto, puedes ver su demostración en el siguiente vídeo a partir del segundo 49:
Una barra
La barra no es necesaria hasta los 7 u 8 meses cuando el niño desde su posición sentada se ayuda de esta para intentar incorporarse. Según Montessori, es recomendable colocarla por delante de un espejo para que puedan observarse.
Podemos encontrar barras ya preparadas para tal fin, o podemos utilizar una barra de cortina bien anclada a la pared.
El Rincón sensorial es un espacio fundamental que debemos tener encuenta cuando estamos preparando la casa para la llegada de nuestro bebé. Las hamaquitas, corralitos y parques, están bien para un momento puntual, para pequeños momentos en los que no podemos ver al bebé porque llaman a la puerta, tenemos que ir al baño, atendemos algo en la cocina… pero estos objetos que impiden la total libertad del movimiento del bebé no están recomendados para pasar largos ratos.
Como vemos, «menos es más», tanto Pikler como Montessori nos dicen que no necesitamos de artículos ni accesorios que ayuden al desarrollo de nuestro peque. Sólo necesitamos:
Espacio, libertad de movimiento y un acompañamiento consciente del adulto.
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